
El Informe Black documentó la persistencia de desigualdades tras décadas de funcionamiento del Servicio Nacional de Salud en Gran Bretaña y causó cierta sorpresa entre profesionales y políticos, que daban por supuesto que se habían extinguido. En la estela del informe y de los posteriores trabajos de Margaret Whitehead han aparecido estudios sobre las desigualdades en salud, explorando aspectos sectoriales, locales o referidos a distintos países.
El "Journal of Health Services Research and Policy", de Lorna Arblaster y colaboradores de la Universidad de York, revisa todo lo que se puede hacer desde los servicios sanitarios para reducir las desigualdades. Este trabajo clarifica que, si bien la génesis de las desigualdades en salud radica en factores sociales, económicos y ambientales, se pueden emprender acciones desde los servicios sanitarios para corregirlas o mitigarlas. Tras revisar un centenar de estudios, los autores comprueban que en este campo no vale todo; existen ejemplos de acciones bienintencionadas que no logran sus objetivos o incluso obtienen resultados contrarios a los deseados. Sin embargo, se pueden identificar algunos elementos comunes con las que consiguen resultados. Se basan en acciones sistemáticas e intensivas para proporcionar cuidados efectivos, mejorar el acceso a los servicios, ofrecer incentivos a su uso, combinar aproximaciones multidisciplinarias, garantizar que la intervención aborda las necesidades expresadas o identificadas por la población, incoporporar la participación en los servicios de personas identificadas como iguales por los destinatarios. La presencia de estas características no garantiza el éxito, y los autores recuerdan que tanto la forma de trabajo como la relación con la población son cruciales para el éxito.
El "European Journal of Public health" recoge una visión global de acciones para reducir las desitualdades, que no se limita a los servicios sanitarios y que incluye intervenciones ambientales y de política social. Este tipo de intervenciones se impulsan desde la Administración pública o desde ONG's más que desde instituciones académicas y, por consiguiente, se describen y, a veces, se evalúan en informes internos más que en la prensa científica. Constatan que muchas intervenciones no se evalúan formalmente, y que muchas acciones en este campo se basan en juicios de valor.
żY en nuestro país? Las diversas políticas aplicadas en los últimos años para reducir las desigualdades han sido raramente evaluadas de manera formal. Pablo Lardelli y colaboradores de la Universidad de Granada estudiaron los indicadores de salud infantil por provincias y constataron que antes tenían una estrecha asociación con la riqueza, pero que esta ha dejado de explicar las variaciones en la mortalidad infantil y perinatal, cuyos valores absolutos se han reducido notablemente.
Las políticas de acceso a los recursos sanitarios y de mejora de su dotación y distribución paracen haber tenido un impacto favorable. Intervenciones realizadas en Barcelona para reducir el diferencial de determinados problemas en poblaciones de riesgo han mostrado resultados positivos tanto en el control de la tuberculosis como en la mejora de la salud maternoinfantil.
Las desigualdades en salud, reflejo de las desigualdades sociales, han demostrado ser persistentes y ceder sólo ante un esfuerzo constante. El esfuerzo por comprender las desigualdades y corregirlas ha permitido avances importantes en nuestro conocimiento. Sin embargo, para reducirlas se requiere un impulso político decidido.