
El presidente del Gobierno español, José María Aznar, inauguró el pasado martes el II Congreso Nacional de Usuarios de Internet e Infovía. El poder político -el económico ya se ha dado cuenta hace tiempo- empieza a percatarse del nuevo modelo comunicacional que suponen las redes de telecomunicaciones y no quiere perder el tren. Pero para entender este cambio no basta subirse al é, sino que también hay que reflexionar la manera y la actitud de viajar.
El Congreso celebrado esta semana ha sido organizado por la Asociación de Usuarios de Internet (AUE) que no representa a buena parte de la comunidad Internet en el Estado español. De hecho, esta asociación ha sido creada para mayor gloria de Infovía, un servicio de Telefónica que ha causado muchos quebraderos de cabeza tanto a los proveedores de Internet como a los usuarios. La AUE representa, sobre todo, a Telefónica y a las grandes corporaciones que, sin duda, son un grupo importante en la red pero que no abarcan toda la complejidad y diversidad de la comunidad Internet en España.
Así, por ejemplo, Cataluña ha sido territorio pionero en experiencias dentro de la red. Algunas de ellas, como Vilaweb, reconocidas y seguidas atentamente desde diferentes rincones del planeta. No obstante, Cataluña apenas tuvo voz esta semana en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Madrid.
Mientras la capital del Estado se rendía, una vez más, al espectáculo Bill Gates, en Cataluña se rememoraba la Exposición Universal Internet del año pasado con una fiesta comunitaria en el barrio catalán. Desde estas páginas también hemos participado en la fiesta con el perfil de veinticuatro internautas -seguro que hay muchos otros que hubiéramos podido seleccionar- que nos explican cómo usan, ven y disfrutan la red. Usuarios de Internet que se han subido al tren pero con una actitud y una conciencia comunitaria de lo que significa vivir en red.