Opinión


Las ciencias no tienen culpa de los planes de estudio

Vladimir de Semir

Es uno de los museos más apasionantes y atractivos del mundo..." Son palabras de Wolf Peter Fehlhammer, director general del Deutsches Museum de Munich, uno de los centros pioneros -convertido casi en un mito-de la museística científica y tecnológica, y son, seguramente, uno de los mayores elogios que ha recibido el Museu de la Ciència de Barcelona de la Fundació la Caixa, sobre todo, porque proceden de una de las personas que mejor conocen lo difícil que es innovar como lo ha hecho el museo barcelonés, convertido en un centro de referencia internacional. Nadie duda de que el artífice de este rotundo éxito ha sido Jorge Wagensberg, su director y alma. Pero lo que se prepara con la futura ampliación del centro nos hace afirmar, sin temor a exagerar, que el futuro Museu de la Ciència -que se espera inaugurar el 21 de marzo del 2000- será el mejor museo de cultura científica del mundo. El salto no será sólo cuantitativo en cuanto al espacio, sino también cualitativo. Wagensberg prepara una revolución en el contenido y método. Las disciplinas clásicas de la ciencia serán sustituidas por un recorrido por el mundo de la materia, -"del quark al visitante mismo"- con el fin de que el museo sea realmente para todo el mundo, independientemente de su formación y nivel cultural. El visitante se convertirá en observador y descubridor de la naturaleza, que es la propia definición del conocimiento científico.

Como gusta de afirmar Jorge Wagensberg, "la ciencia no tiene culpa de los planes de estudio que se desarrollan en la enseñanza media y superior". Nuestros lectores saben perfectamente que las ciencias pueden llegar a ser un mundo apasionante, lleno de curiosidad y de retos. Y un museo también lo puede ser.



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