
La intrahistoria de los museos de la ciencia en España no se diferencia de otras iniciativas puestas en pie a contracorriente. Los más surgieron debido al empeño quijotesco de algún individuo dispuesto a convencer a quien fuese; los menos, gracias a la clarividencia -poco habitual- de algún político o financiero "rara avis". Y alguno más fue el peaje de una operación inmobiliaria.
Así, sumadas historia e intrahistoria, los museos dedicados a la divulgación científica en España ya cuentan con un rico diario vital, un diario de adolescencia, como colectivo, que desde hace unos días ha comenzado a rellenar las paginas del capítulo de la madurez.
Ocurrió en La Coruña. A iniciativa de Ramón Nuñez, director de la Casa de las Ciencias y de la Domus, se reunieron directores y representantes de los museos científicos más importantes del España -algunos todavía en fase de proyecto-. Por medio del intercambio de información y experiencias descubrieron que pertenecen a un grupo con inquietudes comunes; que no son francotiradores locales que deben lidiar, solos ante el peligro, a los poderes políticos más próximos para lograr financiar sus proyectos; que forman un colectivo que tiene objetivos comunes y voluntad de cooperar. De la reunión de La Coruña surgió un breve pero contundente documento, en el que se instan a las Administraciones "a que dediquen un mayor porcentaje de los presupuestos a apoyar a los centros de divulgación existentes, a crear otros nuevos, y, en general, a fomentar todas aquellas iniciativas que tengan como objetivo mejorar la educación científica popular". Asimismo, los representantes de los museos, instan en el documento "a los científicos y profesores a asumir la obligación y necesidad de compartir el saber científico y se comprometan en la tarea de poner sus conocimientos al alcance del gran público, utilizando las tribunas que les ofrecen los centros de divulgación y los medios de comunicación". Son los museos... que se hacen mayores.