
La publicación reciente de la versión electrónica del sorprendente éxito literario mundial titulado "El mundo de Sofía" ha permitido completar el texto original de Gaarder con un extenso aparato hipertextual de notas que lo transforma en un auténtico diccionario de filosofía.
De hecho, el libro del famoso profesor de filosofía noruego era ya un evidente ejemplo de lo que puede significar una clase magistral novelada. La aplicación de las enormes posibilidades que presenta el nuevo soporte multimedia para las obras de referencia, simplemente ha acentuado esa opción didáctica, potenciando de manera muy notable la novela hasta enmarcarla en un ambicioso diseño de enciclopedia temática.
El profesor Jostein Gaarder explora la historia del pensamiento con gran detallismo y afán pedagógico, pero se limita a la filosofía ya consolidada. En la extensa formación de la niña Sofía el mundo digital es todavía un gran enigma, un desconocido.
La evolución del pensamiento en el mundo digital es todavía una incógnita. Hay quien sostiene que nos enfrentamos a un cambio de paradigma, y eso son palabras mayores. Los ceros y los unos componiendo un nuevo alfabeto que permite nuevos lenguajes, igualmente figurados, pero mucho más precisos, en un mundo regido por lo numérico.
Lo cierto es que lo digital no es accesorio. La tantas veces anunciada desaparición de los textos secuenciales ha cristalizado en el hipertexto. Las unidades relacionadas entre sí que Roland Barthes denominaba "lexia" se vinculan mediante "links" y el lector deja de ser intransitivo para incidir con su lectura en la propia formación del discurso. En la actualidad, que la doctrina generativista del lingüista Noam Chomsky relacionada con los mecanismos subyacentes, que explican el funcionamiento del lenguaje verbal, está siendo notablemente cuestionada desde fuera del ámbito lingüístico, resulta muy interesante seguir de cerca la evolución del lenguaje numérico. Lo digital.
En este sentido nos hallamos cada vez más inmersos en una ideología partida del azar como la descrita por Emmanuel Severino (director del departamento de Filosofía y Teoría de las Ciencias de la Universidad de Venecia) en una de las visitas que realizó a Barcelona. Severino sentaba a una mesa de juego al capitalismo, la democracia, el cristianismo y la técnica, la consecuencia más palpable del mundo digital. Fuera de la partida quedaba ya el socialismo real, por razones obvias. Las finalidades de tres de los comensales son claras: el capitalismo persigue el provecho; la democracia, la igualdad; y el cristianismo, el bien común.
Pero, ¿qué es lo que persigue la técnica? Los otros tres comensales cuentan con ella para conseguir todos sus fines, la utilizan y también la alimentan, sin embargo, la técnica se les escabulle de manera constante, mutante, bulliciosa, narcisista, imprevisible. Como anguila pescada con una red que tiene agujeros gigantes. Como Internet.