
Microsoft acaba de anunciar la compra de Web TV, una empresa que ofrece acceso a Internet a través de la televisión. Web TV fue uno de los productos más vendidos en Estados Unidos durante las pasadas Navidades, aunque todavía no ha llegado al mercado europeo.
El anuncio de la empresa de Bill Gates acontece en un momento crucial en el que la industria informática y los fabricantes de televisores pugnan por definir el diseño y la apariencia que van a tener los futuros televisores digitales.
La industria informática apuesta por una gran pantalla incrustada en la pared de la sala de estar, que se utilice tanto para ver la televisión como para navegar por Internet y gestionar el correo electrónico. Sin embargo, los fabricantes de aparatos de televisión ven las cosas de otra manera. Promueven una pantalla similar a la actual, con mayor calidad en el sonido y la imagen, y que sólo ocasionalmente sirva como ordenador. Creen que una cosa es la cultura de la silla, esto es, trabajar, entretenerse con el ordenador, y otra distinta la del sofá, es decir, relajarse y disfrutar de una programa televisivo. Pero Bill Gates y su Microsoft no creen en nada y juegan todas las cartas de la baraja. Por ello han adquirido la empresa Web TV.
La convergencia entre la pequeña pantalla y el ordenador tiene más de guerra comercial entre los gigantes de la informática y las telecomunicaciones que de verdadera demanda de los consumidores. Utilizar Internet, navegar por las webs y contestar el correo electrónico es un acto individual que tiene una parte lúdica, pero que cada vez es más profesional. Ver la televisión es, muchas veces, una acto social, de relajamiento. Difícilmente pueden compartir un mismo aparato. Otra cosa es que mientras se trabaja en un PC se reciban los programas de televisión.
En cualquier caso, es arriesgado predecir qué traerá la llegada de los televisores digitales. Por si acaso, Bill Gates ya se ha instalado no sólo en nuestra silla, sino también en nuestro sofá.