
Alan Hale se convirtió de la noche a la mañana -y nunca mejor aplicada la expresión- en una persona mundialmente conocida el 22 de julio de 1995. Científico con un doctorado, pero sin empleo, Hale es el astrónomo profesional que aquella madrugada descubrió uno de los cometas más espectaculares de los últimos años, sólo media hora antes de que Bopp, un astrónomo aficionado, hiciera lo mismo. En honor a ambos, el astro fue bautizado tal como se ha hecho famoso: Hale-Bopp. La semana pasada, Alan Hale, aprovechando la notoriedad de su descubrimiento y debido a la gran herramienta de intercomunicación mundial que es Internet, hizo un llamamiento a los científicos para que las ciencias y el trabajo de los que hacen ciencia sean justamente reconocidos en nuestra sociedad. Hale acusa a los medios de comunicación, y a través de ellos a la propia sociedad, de no valorar adecuadamente la labor científica e, incluso, de dar relevancia a hechos que claramente no son merecedores de la atención que se les otorga. Hale desea que jóvenes científicos del mundo le envíen comentarios sobre las dificultades que sufren para ejercer su vocación. "Quiero aprovechar -manifiesta, en síntesis- el haberme convertido por un momento en una persona mundialmente conocida para plantear al mundo político y a la sociedad los problemas que tenemos los que deseamos ejercer de científicos y que se nos valore adecuadamente. Hago un llamamiento a los científicos del mundo a que me envíen sus impresiones, para elaborar un informe que pueda luego divulgar aprovechando mi actual fama". Hale ofrece su dirección electrónica: ahale@nmsu.edu. Una iniciativa que merece apoyo.