Opinión


Los europeos comienzan a desertar de sus televisiones

Vladimir de Semir

Hoy, aparentemente, no vamos a hablar de ciencia ni de divulgación de las ciencias y de la medicina, cuestiones centrales de esta sección desde que nació en 1989. Pero sólo aparentemente. El lector podrá extraer sus conclusiones sobre nuestras razones al final de este breve comentario... La prensa europea se hace eco estos días de los datos del estudio de Eurodata TV y Mediametrie acerca de la audiencia en televisión. Los resultados han hecho sonar la alarma de las grandes empresas y centrales de compra publicitaria del continente: las audiencias en la omnipresente y todopoderosa televisión bajan ostensiblemente. Un fenómeno que, en mayor o menor medida, es común a todos los países europeos. Comparando el primer trimestre de 1996 y de 1997, en Francia la audiencia global ha disminuido un 2,8%; en Italia, un 4,6% y en España, un 4, 4%. Los expertos se han lanzado a buscar explicaciones de esta tendencia, que auguran va a continuar, y que no se debe únicamente a la bonanza meteorológica del presente año, algo que en parte podría explicar el fenómeno. Parece ser que la excesiva banalización de la programación, la disminución drástica de información y un exceso de preocupación de los responsable de programación por los "shares" del audimat son factores decisivos en esta significativa deserción del público. Naturalmente, son muchos los aspectos que intervienen, pero es muy sintomático que la baja de los índices de audiencia se produzca mayoritariamente en el segmento de edad comprendido entre los 15 y los 24 años y en los sectores con mayor nivel cultural. Parece claro que la creencia de que el telespectador medio es un individuo con poca sensibilidad y sin ninguna exigencia respecto a la oferta se ha de descartar. Que cada uno saque sus conclusiones.



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