
La Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve desde 1989, cada 31 de mayo, el Día Mundial sin Tabaco, en el cual, además de pedir a los fumadores que se abstengan de fumar durante al menos veinticuatro horas, lanza diversos mensajes e informaciones en torno a un asuntoconcreto y bajo un epigrafe unitario. En este 31 de mayo de 1997, el lema escogido es "Unidos por un mundo sin tabaco". Se quiere poner de relieve la necesidad imperiosa de coaligar esfuerzos y voluntades de todo tipo y procedentes de todas las escalas y sectores para conseguir, lo antes posible, un mundo más saludable y totalmente libre de humo.
Se estima que los productos del tabaco causan la muerte de más de tres millones de personas cada año en todo el mundo y que más de sesenta millones de seres humanos, sólo en los países desarrollados, han fallecido por culpa del tabaco desde 1950 hasta la fecha. Según estimaciones recientes del Banco Mundial, a menos que se produzca un radical cambio de conducta con respecto al hábito tabáquico, dentro de tres décadas las muertes prematuras debidas al consumo del tabaco en los países en vías de desarrollo superará con creces las muertes previstas por sida, tuberculosis y complicaciones en el nacimiento, en conjunto.
A escala individual, el riesgo es incluso más alarmante: las personas que fuman durante toda su vida, tiene, por término medio, un 50% de posibilidades de morir a causa del tabaco y la mitad de ellas lo hará en la edad media de la vida, perdiendo como mínimo 20 años de esperanza de vida. Factor de riesgo para 25 enfermedades, el tabaco constituye, sin ninguna duda, el mayor factor prevenible de enfermedad y muerte que existe en nuestro medio.
En españa, donde la proporción de fumadores es muy alta, superior al 35%, se estima que casi 45.000 personas fallecen cada año por consumo de tabaco. Esta cifra irá en aumento en los próximos años ya que la incorporación tardía al hábito por las mujeres españolas comportará inexorablemente un aumento de la mortalidad atribuible al tabaco (es decir, por cánceres, por enfermedades cardiovasculares, por problemas respiratorios, etc.) entre nuestra población femenina, hasta ahora poco afectada por este problema. Luchar, pues, contra esta verdadera pandemia de nuestro siglo, representa abordar seguramente el mayor problema de salud pública que tenemos. Es indudable que la solución simple y única no existe. Siendo tan amplio el espectro de causas, efectos y consecuencias del tabaquismo, deberá serlo también el abanico de estrategias y recursos empleados para combatirlo.
Todo ello nos lleva a considerar que el control del tabaquismo es una responsabilidad compartida y un asunto de todos. Empezando por las instituciones y organismos sanitarios, con la implicación expresa y activa de los profesionales del mundo de la salud, que lógicamente han de liderar el proceso, siguiendo por sectores como la educación (cuán importante es también la figura del maestro como transmisor de valores positivos en este campo), el consumo, el comercio, la industria (existen buenos ejemplos de patrocinio en este campo), no olvidando a las organizaciones religiosas, de voluntarios, o de acción social, ni a los medios de comunicación que, con su enorme impacto mediático, ayudan mucho a crear un clima favorable.
En catalunya se trabaja desde hace muchos años en el campo de la prevención y el control del tabaquismo. Tenemos varios ejemplos de colaboración intersectorial en este ámbito, pero me referiré únicamente a una acción reciente: en el año 1996 se llevó a cabo la segunda edición de la campaña "Deixa-ho i guanya" ofreciendo, mediante sorteo de premios, en estímulo a aquellos fumadores que se plantearan seriamente dejar el tabaco. Para ello se acordó crear una alianza muy fructífera entre instituciones, administraciones, diversos grupos profesionales, con organizaciones no gubernamentales y varias empresas del sector privado que permitió obtener resultados brillantes en términos de impacto y participación.
Es un ejemplo que ilustra la necesidad de compartir responsabilidades y colaborar de manera absolutamente abierta e intersectorial, para conseguir "Unidos, un mundo sin tabaco" e intentar, así, impedir que las negras predicciones que he expuesto anteriormente se cumplan. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que está claro que uno más uno suman más de dos.l