Opinión


El código deontológico médico, el mejor amigo del paciente

Óscar Vilarroya

Esta semana ha sido aprobado por una asamblea de 1500 colegiados el nuevo Código Deontológico que se han otorgado los médicos catalanes. El hecho no es baladí. A primera vista uno puede pensar que un código deontológico es papel mojado. Sin embargo, la relación médico-enfermo es muy especial, y en ella una persona "delega" las decisiones sobre su salud -e incluso sobres su vida- en otra persona. De este acto trasciende lo meramente profesional; de ahí la procedencia de una regulación ética que debía poder, y ha efectivamente puesto, un especial énfasis en defender los derechos de los pacientes, incluyendo a los menores, y en regular la acción ética del médico en cuestiones como el aborto, la eutanasia o la manipulación genética, en un marco normativo, progresista y moderno.

En cuanto a la letra pequeña, la asamblea rechazó las enmiendas que pretendían relajar las exigencias a las medicinas alternativas en cuanto a información exhaustiva y sumisión a los tratamientos convencionales. También rechazó las enmiendas presentadas por un colectivo católico que pretendía que se considerara no ético al aborto o, en su versión más liberal, sancionar a quienes lo practicaran por motivos de planificación familiar. La asamblea aprobó una enmienda que incluye conceptos de medicina paliativa.

Dos notas de color. En la asamblea se vio asomar la cabeza a lo que se conoce como "medicina defensiva", tan extendida en Estados Unidos, que pretende proteger al médico ante la posibilidad de denuncias, aunque la enmienda se rechazó. Pero quien sacó la cabeza completamente fue la "medicina reivindicativa", por medio de una enmienda aprobada por gran mayoría que obliga al Colegio a velar para que el médico pueda ejercer en "condiciones dignas".

El Código está hecho por los médicos, pero no sólo para los médicos. La sociedad debe también asumirlo para que tenga sentido. Un consejo: pídalo cuando se publique.



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