Opinión


"The Lancet" cuestiona prácticas de la industria farmacéutica

Vladimir de Semir

La revista médica "The Lancet" publicó el pasado sábado un duro editorial relacionado con la industria farmacéutica. En un hasta ahora inhabitual comentario en este tipo de revistas de referencia científica, se considera que la actividad de promoción que realizan las grandes multinacionales farmacéuticas para médicos y periodistas entra dentro de la lógica de cualquier tipo de industria. "Esta actividad resulta menos tolerable -argumenta "The Lancet"- cuando intenta interferir la metodología de un ensayo clínico manifiestamente independiente". El ensayo en cuestión se refiere al tercer estudio internacional sobre cáncer de ovario en el que se analizan comparativamente dos tratamientos posibles: el que se ha aplicado hasta ahora, considerado en el ensayo como de control, y otro basado en una nueva molécula puesta a punto por la empresa multinacional Bristol-Myers Squibb. El 2 de junio se presentaron en Londres las primeras conclusiones del comité internacional que realiza el análisis; el comité en cuestión ha decidido continuar su estudio comparativo, ya que considera que existen dudas sobre la posible toxicidad del nuevo fármaco y estima que aún no es determinante su eficacia para justificar su aplicación como tratamiento de primera línea. Sin embargo, la citada empresa farmacéutica, en una presentación previa en Estados Unidos, ha anunciado que no era necesario continuar la investigación comparativa, ya que para ella era concluyente la eficacia de su fármaco. Según "The Lancet" esta iniciativa de la empresa es contraria a la buena práctica y ética científicas en relación con el interés de los enfermos, porque atenta a la protección de una investigación clínica de calidad y porque los pacientes merecen ser tratados con resultados completos y fiables.



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