
La irrupción de la web de televisión (http://www.webtv.net) en el panorama audiovisual estadounidense viene a representar en la evolución de lo digital aquella máxima tan conocida de la montaña y Mahoma. Cuando Nicholas Negroponte publicaba en 1995 su "Being Digital" ya advertía de lo mucho que había en juego en el campo de batalla en el que se enfrentaban las industrias televisiva e informática. Ahora que las cadenas de televisión se lanzan al ruedo digital sin acabar de cambiar su concepto de "emisora", las firmas Sony y Philips han unido sus esfuerzos para crear un kit aplicable a todos los sistemas de recepción televisiva (sea NTSC, PAL o SECAM). El sistema en cuestión, conectado a la caja tonta del comedor, permite navegar por la inmensa mayoría de webs que pueblan la red.
De modo que, en esta primera fase que se inició el pasado octubre, básicamente se trata de emular a los esforzados internautas desde la placidez espiritual propia de las estancias en el sofá con un simple mando a distancia en la mano. Un mando de diseño muy sencillo que rige vídeo, televisión e Internet. La tecnología de Web TV incorpora igualmente los navegadores Netscape o Explorer que permiten zapear de pantalla en pantalla, soporta Real Audio, está preparada para utilizar tarjetas de crédito e incluso permite recibir y enviar correos electrónicos.
Naturalmente, la venta del dispositivo va acompañada de una suscripción a su propia red, pero lo que realmente interesa a los instigadores de Web TV es transformar la ingente cantidad de televisores que hay por el mundo en ojos de buey. Se trata de una operación diseñada para romper el tabique que separa la sala de estar de la habitación del ordenador. En su propuesta parece que la venta de contenidos puede esperar. Lo realmente importante es conseguir generar nuevos hábitos a la hora de acceder a ellos. No olviden que Bill Gates fracasó en su primer intento de convertirse en el servidor de todos los internautas. Sin embargo, otros fracasaron antes en la demolición del maldito tabique. ¿Cuántos lectores de CD-I conectados al televisor quedan hoy en día funcionando por ahí?
La apuesta de Web TV abre un abismo entre la red y la escritura. Las relaciones entre televisores e impresoras son poco cordiales, el paso del teclado al mando reduce la voluntad expresiva de los e-mails y el sempiterno sofá de la tele se parece muy poco a las sillas ergonómicas de las mesas de trabajo donde reina el ordenador. Claro que si la montaña televisiva logra finalmente ir hasta Mahoma, es posible que la red note el cambio.
Y este cambio puede consistir tanto en potenciar los hábitos de consumo colectivo -que propone el modelo de ateneo cibernético propugnado por el escritor y pensador italiano Umberto Eco en Bolonia- como llenándose de pallasadas dignas del programa televisivo denominado "Hoy cruzamos el Mississipi".
¿Cómo será Teleweb? ¡Vaya usted a saber!