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Las nuevas tecnologías
La política de prevención de incendios forestales se compone de dos aspectos: la gestión forestal propiamente dicha y el sistema de vigilancia de los bosques. En este segundo apartado tiene una importancia capital poder determinar el riesgo de incendio con el fin de aumentar la eficacia de los mecanismos de prevención. Y, en este sentido, la informática y la teledetección ocupan un lugar predominante como herramientas de gestión, puesto que proporcionan información precisa, detallada y continuada sobre los factores climáticos, ecológicos y sociales que condicionan el estallido de los fuegos así como acerca de su comportamiento.
El programa integrado para la prevención de incendios del Departament d'Agricultura elabora desde 1993 un mapa de riesgo diario a partir de las informaciones meteorológicas sobre velocidad del viento, humedad relativa del aire y temperatura. Un año más tarde se añadió a estas variables la de humedad del combustible, información que proviene del satélite NOA. El panorama informático "Comportament" define la velocidad de propagación del fuego, lo que aumenta la eficacia de la prevención al saberse de antemano cómo se producirá la propagación de los incendios. En esta misma línea, un equipo de la Universidad Politécnica de Madrid ha desarrollado el programa informático"Pirómanos" que, además de permitir el seguimiento en la pantalla del ordenador del avance del fuego, da órdenes sobre cómo se debe actuar para extinguirlo, todo en tiempo real. El sistema, que mantiene intercomunicados vía satélite al personal forestal y a los bomberos con el ordenador, se ha probado este verano en Alicante, Madrid y Castilla-León.
Desde una perspectiva más amplia, el Institut Català d'Estudis Mediterranis realiza un estudio a partir de la información enviada por los satélites Landsat, Spot y Meteosat con el fin de explorar las bases ambientales de las funciones socioeconómicas del territorio. El primer resultado de la investigación, el mapa "El paisaje ambiental mediterráneo", elaborado conjuntamente con el Institut Cartogràfic de Catalunya y el Estudi Ramon Folch, se presentó el pasado mes de julio. Dicho mapa, de carácter dinámico puesto que se modifica según llegan los datos vía satélite, representa el territorio desde diferentes variables, algunas de las cuales están directamente relacionadas con los incendios forestales: clima y fenología, estado de la vegetación, combustibilidad, evolución del fuego o tipos de cultivos. Ofrece, en definitiva, una imagen integrada de cuál es el estado de la situación. Los instrumentos de esta clase son muy valiosos para realizar predicciones como, por ejemplo, poder anticipar la predicción del riesgo de que estalle un incendio, es decir, cuándo y dónde se va a producir una situación que puede acabar en llamas.
Una de las conclusiones del seminario que organizó la Fundació Narcís Monturiol, los días 17 y 18 de septiembre, en Sitges, sobre estrategias de prevención de incendios forestales, resaltaba la importancia de la anticipación, que consiste en definir los parámetros meteorológicos y de localización de los incendios más importantes, es decir, desgranar los distintos elementos de la situación en la que se produjeron y ver si pueden volver a confluir. Agricultura lo puso en marcha este verano, pero la tranquilidad reinante ha impedido comprobar su eficacia real.
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