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El bosque multifuncional
Un bosque es algo más que un conjunto de árboles que alegran la vista, amenizan paseos o albergan setas, espárragos y otros frutos que tantas excursiones originan. Las aportaciones de las masas forestales a la sociedad son de diferente índole -ambientales, ecológicas, paisajísticas y productivas- pero, tradicionalmente, la política forestal en nuestro país solamente ha tenido en cuenta la última de las mencionadas:
Ambientales. Los bosques regulan el ciclo hidrológico, puesto que amortiguan el efecto de arrastre del agua de lluvia y, por lo tanto, la virulencia de las avenidas. Por ejemplo, en la comarca barcelonesa del Maresme, donde se han sustituido los bosques por cultivos de invernadero y superficies asfaltadas, el agua baja de forma totalmente incontrolada, fenómeno acentuado por el desvío de caudales y la canalización de rieras. Por otro lado, las hojas frenan la fuerza del agua, que gotea sobre el suelo, y también su erosión, y favorecen la filtración al subsuelo, con lo que se consigue un mayor aprovechamiento del recurso hídrico.
Regular los extremos climÁticos. No existen datos concluyentes de que el bosque atraiga precipitaciones. Mantienen unos intercambios de agua con un efecto apreciable sobre la humedad a la altura del suelo: cambio en la dinámica atmosférica de superficie. Finalmente, los bosques fijan dióxido de carbono (CO2 ), el principal responsable de la acentuación del efecto invernadero. De todos modos, solamente los bosques jóvenes y en crecimiento fijan más CO2 del que expulsan; los bosques maduros se encuentran en equilibrio ya que la descomposición de materia orgánica libera este gas.
Ecológicas. Los bosques son ecosistemas muy complejos y de su evolución depende en gran medida la presencia de determinadas especies animales y vegetales. Son una fuente de biodiversidad.
PaisajÍsticas. El disfrute de un entorno que contribuye a la mejora de nuestra calidad de vida como habitantes de una zona determinada y el turismo respetuoso están ligados a la existencia de bosques, como en la Costa Brava. También el agroturismo, actualmente en expansión, depende de los atractivos que ofrece el paisaje.
Productivas. La explotación forestal representa en la actualidad el 2,5% del PIB, y tiene una importancia estratégica añadida ya que constituye uno de los pocos elementos endógenos de desarrollo en las zonas de montaña. La función productiva, básicamente de carácter extractivo, no puede sufragar el coste de potenciar otras funciones en beneficio del colectivo social. Por lo tanto, el problema de la gestión forestal en Cataluña, fundamentalmente en manos de pequeños propietarios, es ,en el fondo, un problema de tipo económico. A pesar de que el concepto de multifuncionalidad y la necesidad de gestionar los bosques, teniendo en cuenta su complejidad como ecosistema, ya está haciendo mella en la política forestal de nuestro país, queda todavía un asunto pendiente: ¿quién se responsabiliza económicamente de la gestión racional de este recurso colectivo?
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