
El inconformismo social de los excéntricos
Kepler, Galileo, Dalí, Einstein, Picasso y otras grandes figuras de las artes y las ciencias podrían ser consideradas excéntricas. En realidad podemos afirmar, sin lugar a dudas, que lo eran. Un equipo de neuropsicólogos, dirigido por David Weeks, del Royal Edinburgh Hospital, ha realizado una investigación para, primero, definir las características de la excentricidad a partir de un grupo numeroso de posibles excéntricos, y, después, englobar en esta categoría a algunos personajes históricos que han mostrado comportamientos raros, pero en el polo opuesto de la locura. Porque, si bien es cierto que no todas las personas que actúan de forma extraña padecen un trastorno mental, tampoco se puede calificar de excéntrico a alguien sólo porque tenga un comportamiento fuera de lo normal. Lo normal es difícil de definir, ya que, como explica Weeks , "en la Alemania de los años 40, las ideas nazis eran la norma, pero hoy no nos parecen nada normales". El equipo de neuropsicólogos del mencionado hospital se aproximó al estudio de la excentricidad considerándola una forma peculiar de personalidad que tiene, eso sí, características generalizables y que se podría resumir en dos palabras: inconformismo social.
Según estimaciones, y a pesar de las diferencias culturales, en la población occidental una persona de cada 10.000 puede considerarse rara o extraña y una de cada 15.000 totalmente excéntrica. Este es el motivo por el cual, hasta 1984, en que empezó sus investigaciones, no se había publicado nada sobre la excentricidad en los manuales de psicología. Los seres excéntricos son extremadamente raros por partida doble, por lo que hacen y por su frecuencia, pero hasta ahora, no habían proporcionado demasiado interés entre los científicos.
Por medio de anuncios en la prensa británica, Weeks y su equipo solicitaron voluntarios que se consideraran excéntricos. "Dada la extraversión de muchos excéntricos, no es extraño el alud de candidatos que se presentaron, comenta el doctor Weeks. Una vez seleccionados se realizaron pruebas y entrevistas a unas 1.000 personas que mostraban rasgos extravagantes. Las conclusiones del estudio señalan que los excéntricos gozan de una envidable buena salud, causada "seguramente por su insultante felicidad". Son creativos y, por ello, acostumbran a decantarse por el arte o las ciencias, originando lo que popularmente se conoce como genios. A pesar de ello, Weeks cree que estas personas, más que ayudarnos a entender cómo actúa la genialidad, lo que hacen es proporcionarnos pistas para disfrutar de una vida interior y exterior más liberada, donde no se sacrifique la creatividad en favor del conformismo. La característica que mejor los define es su inadaptación a las convenciones de la sociedad donde viven. "Es normal que los jóvenes sean inconformistas y no por ello los calificamos de excéntricos; los verdaderos inconformistas mantienen esta rebeldía toda su vida, aunque a veces la reprimen".
Descripción de personalidad
El estudio ha permitido por primera vez hacer una descripción de la personalidad excéntrica. Gente no conformista, creativa y con ganas de cambiar el mundo; son idealistas, inteligentes, felizmente obsesionados con sus aficiones y fuertemente motivados por la curiosidad. "Se trata de personas que desde muy jóvenes todos aquellos que les rodean e, incluso, ellos mismos, perciben que son diferentes". Son seres felices y muy sanos que acuden al médico una vez cada nueve años de promedio, mientras que la población, en general, lo hace dos veces por año.
"La excentricidad es algo profundo y no se puede percibir de entrada", explica Weeks quien participó hace unos días en la grabación de un programa para el Canal 33, con el psicoanalista Guillermo Mattioli y dos pretendidos excéntricos locales: el pintor Manel López del Val y Jaume Sisa. Precisamente, una de las sensaciones expresadas por Sisa durante el programa coincide plenamente con lo que Weeks escuchó reiteradamente en las entrevistas con los excéntricos: "Yo no me siento raro, en realidad es el resto del mundo el que parece extraño". Otra característica de estas personas es la de provocar la sonrisa -o risa, en ocasiones- entre los que les escuchan porque transmiten una visión optimista de la vida y, sin lugar a dudas, tienen un sentido del humor especial. Manuel López del Val es pintor, aunque quizás deberíamos decir pintores, en plural. Sus exposiciones son casi siempre compartidas por varios artistas. En 1994, por ejemplo, la galería Safia organizó una exposición titulada "Sin ir más lejos" donde se exhibían obras de Santi Montoro, Andreas Trank, Pierre Deary, Sophie Vandenbroeck, Calixto y Rafa Velasco. Cada uno de estos autores posee su propia personalidad y trayectoria y, por supuesto, tendencia artística. No tienen aparentemente conexión alguna entre sí, excepto el criterio del coleccionista René Duval. Todos ellos sin excepción, incluido Duval, y hasta 21 nombres más que podemos encontrar en diversas exposiciones pictóricas, son en realidad invenciones de Manuel López del Val que, además, es el autor de todas las obras, una forma peculiar de salirse de la norma que denota, sin duda, un sentido del humor poco frecuente. Aunque creación y excentricidad van muy unidas, no es cierto que todos los excéntricos sean personajes populares. Al contrario, "si eres popular, tiendes a ser conformista, y esta gente quieren ser únicos. Si quieres ser muy diferente tiendes a ser no muy popular, aunque es verdad que se notan porque los excentricos se atreven con todo", explica Weeks. Lo contrario tampoco es cierto. Para ser un genio o una persona creativa no hay que poseer indefectiblemente una personalidad excéntrica. Pessoa y Kafka tuvieron vidas muy convencionales, pero nadie duda de su genialidad. Para hacer un estudio sobre los excéntricos del pasado es mucho más fácil acudir a los genios de las artes y las ciencias, porque se encuentra mucho más material escrito. Benjamin Franklin, George Sand, Henry Ford, Charles Chaplin, James Joyce, Albert Einstein, entre otros, han sido etiquetados por Weeks como excéntricos, después de analizar sus obras y su vida. En el libro que publicó con el periodista Jamie James en 1995, "Eccentrics", se dedican varios capítulos a personajes históricos, algunos famosos y otros no, sobre los que se encontró abundante documentación. La búsqueda en diarios, revistas y fuentes documentales dio como fruto 150 excéntricos, entre 1551 y 1950, básicamente británicos y algunos norteamericanos. Segun Weeks, el respeto y la tolerancia pública hacia los excéntricos eran mucho más evidentes en épocas pasadas, especialmente durante los siglos XVII y XVIII . Esta tolerancia se ha transformado en hostilidad e, incluso, en una clara invitación al tratamiento psiquiátrico. En un mundo cada vez más uniforme y conformista en el que se habla tanto de clónicos, "es casi una necesidad social que aparezcan personalidades excéntricas aunque en ocasiones el rechazo que sufren es muy fuerte", opina el psicoanalista Guillermo Mattioli. Tampoco se puede decir que en el pasado estas personas no tuvieran problemas. Excéntricos ilustres, como Picasso y Stravinsky, fueron criticados por su comportamiento.
Otro excéntrico de fuste fue Oscar Wilde, sobre quien se cuentan anécdotas que, ya de por sí, apuntan a una personalidad nada convencional. Cuando llegó a Estados Unidos, en 1882, un inspector de aduanas le preguntó si tenía algo que declarar, a lo que el respondió "nada, excepto mi genio". Al final de su vida, arruinado, despues de años en prisión por haber hecho pública su homosexualidad y en su lecho de muerte en el Hotel d'Alsace en Paris, pidió el champán más caro y dijo "me estoy muriendo por encima de mis posibilidades".
Pocas mujeres
Benjamín Franklin fue también un excéntrico. Le gustaba practicar el nudismo sin importarle demasiado quien hubiera delante. El lo llamaba "baño de aire". Por medio del estudio de periódicos locales norteamericanos, Weeks y James descubrieron a otros dos excéntricos célebres: David Crocket y Abraham Lincoln.
En el capítulo histórico no se encuentran muchas mujeres excéntricas, aunque esto no significa que no las hubiera. Como en tantas otras áreas se ha escrito mucho más sobre los hombres que sobre las mujeres y, esta es la razón por la que es difícil encontrar datos de ellas.
También solemos pensar que la excentricidad es una cosa exclusiva de los aristócratas. En realidad, según el estudio de Weeks, aunque hubo muchos aristócratas excéntricos en Gran Bretaña, los que se llevan la palma son las gentes de clase alta, no nobles, porque el comportamiento excéntrico necesita de una cierta comodidad económica .
Los millonarios excéntricos, que en épocas anteriores enriquecían la crónica social de medio mundo, son casi un mito del pasado, sobre todo si observamos al millonario actual por excelencia, Bill Gates, una persona bastante convencional, que trabaja durante todo el día de lunes a domingo, sin excepción. Muy lejos de él queda sir Thomas Barret-Lennard (1826-1919) que se vestía como un criado para pasar inadvertido en sus propiedades, quien en una ocasión, cuando volvía de una reunión del comité del asilo local, del que era mecenas, fue tomado por un paciente y detenido contra su voluntad.
Y, por encima de todos, un excéntrico más moderno, el acaudalado Howard Hughes, mítico productor cinematográfico y magnate de compañías aeronáuticas, prototipo de millonario excéntrico por excelencia. Los excéntricos se dividen en dos grupos principales, según Weeks, los artistas y los científicos, con un tercer grupo menos numeroso que son los religiosos. El primero incluye poetas, escultores, novelistas, pintores, arquitectos y realizadores de cine, pero los científicos son inventores.
Yvonne X , creadora de las máquinas con movimiento perpetuo, es uno de los exponentes de la excentricidad en ciencia. Mientras que los artistas excéntricos forjan su propio mundo con su arte, los científicos usan el mundo a su voluntad reinventando el universo físico para satisfacer sus impulsos creativos. Son genios de la historia de la ciencia que se han enfrentado a las teorías establecidas y aceptadas en las comunidades académicas y han articulado ideas revolucionarias: Galileo, Newton, Kepler, Harvey, Darwin, Mendel, entre otros muchos.
Weeks descubrió que la vida de los personajes excéntricos del pasado desprendía la misma sensación de libertad que la de las personas entrevistadas por su equipo. En realidad, el secreto es mantenerse abierto "como un niño" a nuevas experiencias, aunque los resultados de sus acciones no sean siempre brillantes. "En cada campo, los excéntricos aceptan cualquier reto, pero la calidad no es su lema, pueden ser geniales o nefastos", explica el director de este estudio. En realidad, la excentricidad es universal y eterna, porque desde que se crearon normas de conducta social, aparecieron aquellos que querían saltárselas.
De todos modos, no hay duda que existen diferencias culturales. En Japón, por ejemplo, es más difícil encontrar excéntricos; incluso, la palabra "excentricidad" no existe. Hay un concepto que puede parecérsele ("haaji"), que es una combinación de vergüenza y culpabilidad y que se asocia a comportamientos extraños. "Es significativo que en la novela europea, cuando existe la palabra excéntrico se traduce en ocasiones al japonés por criminal o débil, lo que coincide con la percepción popular de que este comportamiento está fuera de la norma social establecida", explican los autores del trabajo, centrado en el mundo anglosajón. El doctor Weeks cree que los comportamientos extraños son una forma de atraer la atención, no hacia sí mismo, sino hacia las ideas que defienden y que todo lo que los excéntricos hacen tiene sentido dentro de su sistema de vida, porque construyen un mundo imaginativo, un mundo visual, como Einstein, que imaginó un orbe de viajes en el tiempo, un universo visual, una nueva visión del mundo. ¿Por qué lo hacen? Porque tienen ideas y son terriblemente fieles a sus ideas. No es fácil ser excéntrico, ya que implica separarse de la multitud. Weeks deduce que "si eres singular y único, la gente se ríe de ti. Por ello se inhiben constantemente, y las mujeres más".
El patrón de comportamiento difiere. Una situación habitual es que la mujer cuando contrae matrimonio, inhiba automáticamente su excentricidad. Una vez que sus hijos son mayores, abandona al marido y entonces florece en ella la personalidad excéntrica de una forma arrolladora. Se puede afirmar que las normas sociales pesan más en el caso de las mujeres y que están más motivadas por los factores intelectuales y la curiosidad, aunque no siempre lo manifiestan.
La presión social afecta a todos los excéntricos porque exhiben personalidades fuera de lo establecido. El secreto de su envidiable estado de salud parece estar relacionado con el hecho de ser personas muy felices; si introdujésemos pequeñas excentricidades en nuestra vida, podríamos ser más felices y estar más sanos.
Datos bioquímicos
Una parte de la investigación se dedicó a averiguar si existían datos bioquímicos diferenciadores y, al parecer, la excitación intelectual de los excéntricos tiende a incrementar las mismas hormonas que cuando se produce ejercicio físico o sexual, que ayuda a la gente a sentirse más joven.
Pero Weeks no ceja y está estudiando a personas que se ven mucho más jóvenes de lo que son en realidad. Gente que parece, siente, se comporta y piensa de una forma que no corresponde a su edad biológica. El interés en este estudio surgió al observar la longevidad de los excéntricos, pero ha emprendido otro trabajo sobre lo que se conoce popularmente como "oveja negra" de una familia, un concepto transcultural del mismo modo que lo es el de la excentricidad y que Weeks relaciona con una personalidad humana específica.
Según él, las personas a quienes se califica de ovejas negras cuando son jóvenes asumen su papel de mayores, pero la variabilidad de casos en los que esto ocurre presagia que, aunque la investigación se lleva a cabo en Escocia, estas ovejas no serán clonicas. De momento.
Antes de dedicarse a esta especialidad había ejercido como periodista. En 1995 escribió, conjuntamente con Jamie James, el libro "Eccentrics", una aproximación a la personalidad de los excéntricos desde el campo de la psicología, una cuestión que le había interesado profundamente.
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