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Salvador Dalí, ¿real o fingido?

La industria del espectáculo puede generar personalidades excéntricas, simuladas, concebidas como una estrategia más del márqueting, aunque, según el profesor Weeks, es muy difícil fingir toda la vida. "Si es un estilo de vida, ya no es una estrategia", afirma. Y pone varios ejemplos, entre ellos, a Salvador Dalí y Andy Warhol, en los que se conjugan una vida y una obra excéntricas. "Cuando Breton echó a Dalí del movimiento surrealista dijo que se había vendido, que tenía la cabeza en el surrealismo, pero no el corazón. En los excéntricos, precisamente, la cabeza es más importante que el corazón. Dalí mostraba muchos rasgos de verdadero excéntrico. En los últimos veinte o treinta años de su vida se dedicó a la comercialización del mundo del arte. Como los excéntricos, sentía que tenía que hacerlo. No le importaba si le miraban o no, simplemente tenía que hacerlo, y lo hacía".


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